lunes, 7 de marzo de 2016

"mi Afrodita"

A veces lloro,
lloro las gotas de tinta que no escribo
y cuando reprimo el llanto
mis ojos se tiñen con el oscuro del grafito.

A veces grito,
grito a oscuras y en silencio,
y cuando callo
escucho tu voz en el recuerdo de mi mente.

A veces te despeinaba en la cama
solo para que mi espejo reflejara durante unos segundos más
tu imagen a la mañana siguiente
mientras te colocabas el pelo.

A veces lo nuestro
era algo más
que cerveza y cigarrillo,
a veces...

A veces me afeito
y afeito las penas
de un corazón arrugado
y anciano.

A veces te observo,
te observo rodeada
de los actores secundarios
de lo que una vez fue nuestra obra.

A veces tu ausencia me desesperaba
y me hacía tirar piedras
contra los pájaros
que habitan en tus árboles.

A veces te buscaba entre sábanas vacías
y cuando te encontraba
contaba los lunares al descubierto
que dejaba ver el corsé que nunca te pusiste.

A veces te mentía,
mentía por placer, por compromiso;
y entonces no veía los puentes
que poco a poco cada palabra destruían.

A veces nos queríamos,
llenabas mis armarios con tus recuerdos
y cuando marchabas a la mañana siguiente
regresaba el triste olor a madera seca.

A veces, solo a veces,
el fruto de mis pasiones tenía nombre y apellido.
Los griegos la llamaban Afrodita
y yo no la llamo
porque ya te has ido.





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